Hacer Ejercicio Durante El Embarazo


El nivel y la cantidad de ejerciciorecomendado dependerá, en parte, de su estado físico antes del embarazo.
Hacer algún tipo de ejercicio físico durante el embarazo es beneficioso para la mayoría de las mujeres.

Lo ideal es conversar sobre sus planes de hacer ejercicio con su médico  antes de comenzar y modificar los ejercicios de su rutina normal, para adaptarlos al periodo del embarazo
Hacer ejercicio durante el embarazo, trae beneficios

No hay duda de que el ejercicio es beneficioso tanto para usted como para su bebé.
El ejercicio puede ayudarla a lograr lo siguiente:
- Sentirse mejor
El ejercicio puede aumentar el nivel de energía. No sólo la hará sentirse mejor al liberar endorfinas, sino que le ayudara en lo siguiente:

  • aliviar los dolores de espalda y mejorar su postura al fortalecer y tonificar los músculos de la espalda, los glúteos y los muslos
  • Reducir la constipación al acelerar el movimiento intestinal
     
  • Ayudara a estar en mejores condiciones físicas para el momento del parto, donde tendrá que pujar para ayudar a la salida de su bebe.
  • Dormir mejor al aliviar el estrés y la ansiedad que la hacen estar inquieta durante la noche
- Verse mejor.
El ejercicio aumenta el flujo sanguíneo hacia la piel, otorgándole un aspecto más fresco y saludable.
- Preparar su cuerpo para el nacimiento del bebé.
El parto será más fácil si sus músculos son fuertes y su corazón está en buen estado. El control de la respiración también puede ayudarla a enfrentar el dolor.
- Recuperar más rápido la silueta que tenía antes del embarazo.
SIi continúa haciendo ejercicio al quedar embarazada le ayudara a tener menos grasa durante el embarazo.
Pero no trate de adelgazar haciendo ejercicio nuevos de fuerte intensidad


En el embarazo, para la mayoría de las mujeres, el objetivo es mantener su estado físico mientras está embarazada.

Aunque todavía se discute acerca de los beneficios adicionales que aporta el ejercicio durante el embarazo, algunos estudios han demostrado que el ejercicio puede incluso disminuir el riesgo de que una mujer sufra complicaciones, como la diabetes gestacional, la hipertension y la preeclampsia.





Ejercicio y Embarazo: Que tipo de ejercicio hacer?

A muchas mujeres les gusta caminar, bailar, nadar, realizar ejercicios aeróbicos en el agua, hacer yoga o pilares. pero evite todo movimiento que implique saltar.
Muchos expertos recomiendan caminar, pero recuerde camine despacio los primeros 5 minutos para entrar en calor, camine a un paso moderado un kilómetro y medio, tres veces por semana, vaya aumentando el tiempo y la intensidad del ejercicio muy poco a poco.
Si usted solía correr antes de quedar embarazada, en muchos casos puede continuar corriendo durante el embarazo, aunque tal vez deba modificar su rutina.
¿Qué tipo de ejercicios hacer?
Cualquiera sea el tipo de ejercicio que usted y su médico decidan que es adecuado, la clave es prestarles atención a las señales que envía su cuerpo. Muchas mujeres, por ejemplo, se marean durante los primeros meses de embarazo, y a medida que el bebé crece, su centro de gravedad cambia. Por lo tanto, es probable que les sea difícil mantener el equilibrio, en especial durante el último trimestre.
Me falta el aire
A medida que su bebé crezca y el útero empuje hacia arriba sus pulmones, notará que disminuye su capacidad para inhalar aire (junto con el oxígeno que contiene) mientras hace ejercicio. Si el cuerpo le pide parar, ¡pare!
Recuerde siempre utilice los últimos 5 a 10 minutos para reducir el ritmo de actividad poco a poco y que se recomienda no hacer demasiado ejercicio durante los días de mucho calor o practíquelo en un lugar que tenga aire acondicionado.
¿Cuando parar?
Lo ideal es hacer ejercicios aerobicos, una manera practica es ir conversando con una amiga mientras se hace el ejercicio, si empieza a sentir:
  • se siente cansada 
  • está mareada 
  • tiene palpitaciones (fuertes latidos del corazón) 
  • le falta el aire 
  • siente dolor en la espalda o en la pelvis 
Su cuerpo le está indicando que tiene que parar Si el cuerpo le pide parar, ¡pare!


Ejercicio y Embarazo: Recomendaciones Generales

Si eres una embarazada previamente sedentaria, debes comenzar con actividades físicas de baja intensidad e ir aumentándolas progresivamente.

Calienta por 5-10 minutos antes de hacer ejercicios, hazlos en forma progresiva , al finalizar disminuye lentamente el nivel de actividad.

Enfría por 10 minutos, caminando o con técnicas de relajación.

El ejercicio regular (por lo menos 3 veces a la semana) es mejor que ejercicio excesivo seguido de largos periodos de inactividad. No se debe exceder el tiempo de ejercicio aeróbico por el riesgo de hipoglicemia (15-45 minutos de ejercicio).

Toma tú pulso durante la actividad máxima.

Disminuye la actividad si tú corazón está latiendo más rápido que lo recomendado por tú médico.

No excedas 140 pulsaciones por minuto.

En general, si puedes mantener una conversación cómodamente mientras haces ejercicio tú pulso está probablemente en los límites recomendados.

No trates de hacer demasiado. Recuerda que el peso extra de tu embarazo hace más exigente el ejercicio.

Detente si te sientes cansada, con dificultad para respirar o mareada.

Toma agua frecuentemente, durante y después del ejercicio para prevenir la deshidratación.

No participes en deportes y ejercicios en los que puedes caerte o golpearte.

No realices ejercicios en decúbito dorsal, ya que disminuye el flujo sanguíneo al útero y al bebé.

Cuida tú espalda. Evita posiciones y ejercicios que aumenten la flexión de tú espalda.

Evita la flexión o hiperextensión excesiva de las articulaciones, para evitar lesiones por la laxitud de las mismas durante el embarazo.

Evita cambios bruscos de dirección, saltos, gimnasia olímpica por la inestabilidad articular del embarazo.

Evita cambios posturales bruscos por el riesgo de hipotensión ortostática y desmayo.


No te sobrecalientes. Evita ejercicios al aire libre en climas calientes y húmedos.

Evita saunas, jacuzzi, etc.

No hagas ejercicio si estás enferma o con fiebre.

Utiliza un sostén adecuado para proteger los senos aumentados de tamaño.
Contraindicaciones Del Ejercicio Durante El Embarazo
Absolutas:
Hipertensión inducida por el embarazo (Preeclampsia)

Ruptura prematura de membranas.

Amenaza de parto pretérmino.

Incompetencia cervical – Cerclaje.

Placenta previa.

Retardo de crecimiento intrauterino.
Relativas:
Hipertensión arterial crónica.

Patologías tiroideas, cardíacas o pulmonares.

Problemas vasculares.

Ejercicio y Embarazo




Debido a la cantidad de mujeres embarazadas que trabajan y al creciente interés en el ejercicio físico para tener una buena salud y buen aspecto físico, es muy importante revisar el efecto del ejercicio sobre la madre y el bebé.

Cambios Inducidos Por El Ejercicio
En general, el ejercicio produce cambios a nivel cardiovascular, respiratorio y de la temperatura corporal.
A nivel del sistema cardiovascular aumenta la frecuencia cardíaca (volumen minuto) para compensar el aumento en los requerimientos de oxígeno y la pérdida de calor por la piel. Por otro lado, se produce una redistribución del flujo sanguíneo, aumentando el flujo hacia los músculos del esqueleto y la piel y disminuyendo el flujo hacia el área esplácnica (que incluye el útero) y el riñón.
A nivel respiratorio aumenta la frecuencia respiratoria, el consumo de oxígeno y hay hiperventilación.
Además, hay un incremento de la temperatura corporal.

Cambios Fisiologicos Del Embarazo Que Afectan El Ejercicio
Durante el embarazo ocurren cambios fisiológicos a nivel de todos el organismo que pueden interferir con la realización del ejercicio físico, como son:

A nivel cardiovascular: Aumento del gasto cardíaco, aumento del volumen de sangre, aumento de la frecuencia cardíaca, disminución de la resistencia vascular periférica, con posibilidad de hipotensión al levantarse bruscamente (con sensación de desmayo)

A nivel respiratorio: Aumento de la ventilación pulmonar, aumento de la frecuencia respiratoria, disminución del volumen residual, sensación de dificultad respiratoria.
A nivel de los músculos y de la posición, la mujer embarazada presenta normalmente una lordosis lumbar para compensar el peso del útero y el bebé, una marcha de pato y mayor laxitud de las articulaciones.

A nivel metabólico presenta hipoglicemia en ayuno y mayor requerimiento calórico a medida que aumenta el embarazo. Aumento de la temperatura corporal durante todo el embarazo.

Efecto Del Ejercicio En El Embarazo
Como se observa el ejercicio y el embarazo inducen en la mujer efectos similares (aumento de la frecuencia respiratoria, de la frecuencia cardíaca y de la temperatura corporal) por lo cual la realización del ejercicio durante el embarazo se debe realizar con autorización del obstetra que controla la embarazada.
Con un apropiado programa prenatal de ejercicios se pueden obtener beneficios en la condición aeróbica y muscular de la mujer embarazada, lo cual facilita el parto, disminuye el tiempo de trabajo de parto, disminuye la cantidad de intervenciones obstétricas, disminuye los signos de compromiso cardiaco fetal y facilita la recuperación del parto, ya que tiene un efecto psicológico favorable de bienestar.
En embarazos normales No está asociado a mayor incidencia de aborto, parto pretérmino ni ruptura prematura de membranas.
Unicamente se ha asociado a disminución del peso fetal al nacer de aproximadamente 300 gramos, lo cual no tiene repercución perjudicial para el bebé.

El Tipo e Intensidad de Ejercicio
El tipo e intensidad de ejercicio que la mujer embarazada puede realizar durante el embarazo depende de su estado de salud general y de cuán activa era antes del embarazo. Este no es un buen momento para comenzar un deporte nuevo y exigente. Sin embargo, si era atleta o era activa antes del embarazo puede seguir realizando ejercicios normalmente, excepto que su médico los contraindique por algún problema que presente.
Se han realizado estudios que comprueban que los ejercicios aeróbicos durante el embarazo no producen efectos nocivos sobre la madre o el feto si la mujer los practicaba antes del embarazo. Por supuesto, la cantidad de ejercicio debe disminuir a medida que avanza el embarazo, ya que los requerimientos del embarazo disminuyen la reserva cardíaca materna, además a medida que avanza el embarazo aparece una sensación subjetiva de dificultad para realizar el ejercicio, en parte por el aumento del peso y por la mayor compresión del útero sobre el diafragma y pulmones.
En general, no es necesario que la mujer gestante reduzca el ejercicio, siempre que no se fatigue excesivamente o corra el riesgo de lesionarse a sí misma o al feto. En resumen, el ejercicio físico debe basarse en la reserva cardiovascular materna y fetoplacentaria.

Tipo De Ejercicios Y Embarazo
Se recomiendan ejercicios aeróbicos, ya que mejoran la captación de oxígeno, incrementan la capacidad muscular y permite que la persona se recupere más rápido después del ejercicio.
Se recomienda caminar, trotar, ejercicios aeróbicos de bajo impacto, tenis, natación, golf, bowling. Puedes realizar ejercicios de resistencia con pesos 2-5 Kg.
No se recomiendan ejercicios extenuantes, ya que se produce una redistribución importante de flujo sanguíneo, disminuyendo la vascularización uterina, por lo que disminuye el aporte de oxígeno al bebé. Tampoco se recomiendan los ejercicios a grandes alturas (montañismo y ski) o el submarinismo, porque implica un riesgo de hipoxia para el feto por la disminución de la cantidad de oxígeno que existe. No es recomendable realizar deportes en los que puedes golpearte (ski en nieve o agua y surf).


Adolecente Embarazada: Riesgos y complicaciones obstétricas



El embarazo en adolescentes hoy en día es un problema de salud pública, no sólo asociado a los trastornos orgánicos propios de la juventud materna, sino porque están implicados factores socio-culturales y económicos que comprometen el binomio madre e hijo.

Como la adolescencia es una etapa en la cual ocurren un conjunto de cambios fisiológicos, sociales y emocionales; dependiendo de la edad de la adolescente y del tiempo que ha transcurrido entre su desarrollo y el embarazo puede haber más o menos complicaciones; si la adolescente tiene menos de 15 años se ha observado mayor riesgo de aborto, parto pretérmino o parto por cesárea por inmadurez fisiológica.

Si es mayor de 15 años, la embarazada tiene el mismo riesgo que una paciente adulta, excepto si está mal alimentada, o si se encuentra en situación de abandono por parte de su pareja o familia, por otro lado es posible que la adolescente no esté preparada para asumir emocionalmente el compromiso de un bebé o necesite mayor apoyo.

En vista de esto es necesario crear programas para fomentar la información y los servicios requeridos a los jóvenes para concientizarlos y lograr una sexualidad responsable. Asimismo, es necesario crear centros de apoye para las adolescentes embarazadas, tanto desde el punto de vista médico como emocional.



El parto normal


El parto normal es el proceso fisiológico con el que la mujer finaliza su gestación a término (entre las 37 y las 42 semanas cumplidas). Su inicio es espontáneo, se desarrolla y finaliza sin complicaciones, culmina con el nacimiento de un bebé sano y no necesita más intervención que el apoyo integral y respetuoso. Después de dar a luz, tanto la madre como su bebé se encuentran en buenas condiciones.
La evolución del parto está influida no sólo por factores biológicos propios de cada mujer y bebé, sino también por factores psicológicos, culturales y ambientales.
La mayoría de las mujeres sanas, con la atención y apoyo adecuados y con un mínimo de procedimientos médicos pueden dar a luz sin poner en riesgo su seguridad y la de los bebés. Para ello es importante que las mujeres tengan confianza en sus posibilidades de afrontar el parto y que las matronas y obstetras contribuyan a la mejor evolución de este proceso fisiológico.

Dilatación: primera etapa del parto

La aparición de contracciones progresivamente más frecuentes e intensas suele ser la primera señal de que el parto comienza. Gracias a ellas, usted prestará atención a lo que le está ocurriendo y podrá observarse para tomar las decisiones más oportunas.
Las contracciones se irán convirtiendo en rítmicas y dolorosas consiguiendo que el cuello del útero se adelgace de forma gradual, adquiera una consistencia blanda y vaya dilatándose. En un determinado momento será conveniente que acuda al hospital. El momento adecuado dependerá de los partos previos y de la distancia a la que se encuentre la Maternidad.
Conviene que en las últimas semanas del embarazo hable con su matrona sobre cómo identificar el momento más adecuado en su caso. Cuando acuda a la maternidad, la matrona realizará una exploración vaginal para determinar los cambios que el cuello ha experimentado y así conocer si el parto se ha iniciado y en qué fase se encuentra.
Se considera que el parto está claramente establecido cuando el cuello tiene una dilatación de alrededor de 4 centímetros. El tiempo y las contracciones necesarias para alcanzar esta dilatación son muy variables y en ocasiones este periodo denominado fase latente o pasiva de la primera etapa del parto es largo y durante él pueden surgir dudas sobre si el parto se ha iniciado ya o no.
Ingresar en la Maternidad Hospitalaria en esta fase latente puede ser perjudicial y que además está asociado a mayor intervencionismo, por lo que aconseja regresar al domicilio hasta que el parto esté claramente instaurado y seguir las recomendaciones para mejorar el confort acordadas con la matrona.
La fase activa de la primera etapa del parto comienza al alcanzar los 4 centímetros de dilatación y culmina al alcanzar los 10 cm. Su duración es variable, depende sobre todo del número de partos que ha tenido cada mujer y su progreso no es necesariamente lineal: La fase activa de la primera etapa del parto de las mujeres que van a tener su primer bebé (nulíparas) suelen ser de alrededor de 8 horas, siendo infrecuente que se alargue más de 18 horas. En las mujeres que ya han tenido algún parto (multíparas), la duración esperada es de aproximadamente 5 horas, aunque en algunas ocasiones puede prolongarse más de 12 horas.

Segunda etapa del parto

Es la que transcurre entre el momento en que se alcanza la dilatación completa (10 centímetros de dilatación) y el nacimiento del bebé. También se subdivide en dos fases: pasiva y activa.
Durante la fase pasiva de la segunda etapa del parto no se percibe sensación de pujo y las contracciones uterinas hacen descender la cabeza del bebé a lo largo de la vagina. Su duración en las nulíparas puede alcanzar hasta dos horas y en las mujeres que ya han tenido hijos, hasta una hora si no han recibido analgesia epidural y hasta dos horas si la reciben.
La fase activa de la segunda etapa comienza cuando el bebé es visible, se producen contracciones de expulsivo o se percibe el deseo de pujo. A partir de este momento el pujo materno ayuda al descenso y permite el nacimiento del bebé. La duración normal en nulíparas sin epidural es de hasta una hora y de hasta dos horas con epidural. En multíparas la duración normal es de hasta una hora independientemente de que tengan o no analgesia epidural.

El nacimiento

En cuanto el bebé nazca será colocado en sus brazos para que lo mantenga en contacto piel con piel sobre su pecho desnudo. Hoy conocemos la importancia de que los bebés sanos mantengan este contacto piel con piel con su madre de forma inmediata e ininterrumpida desde el momento del nacimiento y durante una a dos horas.
Tras el nacimiento del bebé el cordón umbilical se ligará, preferiblemente pasados dos minutos o cuando cesa el latido.

Alumbramiento: tercera etapa del parto

La tercera etapa del parto es la que transcurre entre el nacimiento y la expulsión de la placenta.
En la guía sobre la atención al parto normal se recomienda el manejo activo o dirigido de la tercera etapa del parto, es decir, la administración de oxitocina intravenosa para disminuir el riesgo de hemorragia postparto y acortar la duración de este periodo. Sin embargo, el alumbramiento espontáneo, sin utilización de fármacos, es una opción aceptable para aquellas mujeres que, teniendo un riesgo bajo de hemorragia, lo prefieran.
Si el alumbramiento es dirigido, es decir con administración de oxitocina, la expulsión de la placenta se produce normalmente en el transcurso de 30 minutos tras el nacimiento, mientras que en el caso de alumbramiento espontáneo se puede demorar hasta 60 minutos.

¿Qué cuidados se recomiendan durante el parto normal?

Acompañamiento familiar

El acompañamiento durante el parto proporciona seguridad, hace más tolerable el dolor de las contracciones y facilita el progreso del parto. La persona que le acompañe durante el parto debe ser cuidadosamente elegida por usted. Tendrá que saber cómo desea vivir su parto y ser capaz de cuidarle, apoyarle y animarle en todo momento, sin dejarse llevar por los nervios o la implicación emocional.
La persona acompañante debe transmitir a la mujer tranquilidad y seguridad e infundirle confianza en sí misma.

Acompañamiento profesional

La matrona también debe conocer los deseos y expectativas de cada mujer para poder ofrecer la ayuda y apoyo necesarios. Permanecerá con la mujer sin dejarla sola salvo periodos cortos de tiempo. Cuidará de su bienestar, animándola en todo momento para que pueda vivir su parto según sus deseos. Vigilará la situación de la madre (estado de ánimo, frecuencia de las contracciones, sensación de sed, tensión arterial, pulso, temperatura, etc.) y del feto (auscultación del latido cardiaco) y vigilará la progresión del parto. Sus sugerencias sobre cambios posturales, movilización, ingesta de líquidos, cómo afrontar las contracciones y uso de métodos de alivio del dolor no farmacológicos serán muy valiosas.
Se ha demostrado que la relación entre la mujer y la persona que le atiende influye en gran medida en la experiencia del parto. Los estudios científicos realizados encuentran que las mujeres que reciben un apoyo continuo profesional tienen mayor probabilidad de tener un parto vaginal espontáneo y menor probabilidad de necesitar analgesia epidural, tener un parto instrumental (fórceps, ventosa…) o una cesárea. Además, están más satisfechas con la experiencia del parto.
También se ha demostrado que la atención al parto normal por matronas presenta ventajas: menor necesidad de analgesia epidural, realización de menos episiotomías, aumento de la tasa de parto vaginal espontáneo y de inicio de lactancia materna y una mayor sensación de control por parte de las mujeres.

¿Qué hacer frente al dolor?

En un parto normal no inducido con oxitocina, sin restricción de movilidad, en un ambiente favorecedor en el que la madre se siente segura y cómoda, muchas mujeres pueden soportar el dolor, gracias a los intervalos entre contracciones que permiten descansar y a analgésicos liberados por el organismo.
Actualmente, usted puede recurrir a los diferentes métodos no farmacológicos y farmacológicos disponibles de alivio del dolor. Puede elegir un método o varios y cambiar de unos a otros según la evolución del parto y de la intensidad del alivio que desee obtener en cada momento. La matrona le informará sobre las diferentes posibilidades.

Ácido fólico y prevención de malformaciones

Cuando una mujer planifica su embarazo, debe tener presente que una de las medidas más importantes para prevenir algunos tipos de malformaciones en su hijo es tomar suplementos de ácido fólico.
Dichos suplementos deben comenzar a tomarse antes del embarazo bajo supervisión médica.

¿Por qué es importante tomar ácido fólico?

Para prevenir malformaciones en el niño. Una medida tan sencilla se ha demostrado eficaz para evitar anomalías, quizás la más conocida la espina bífida, que impide el desarrollo adecuado de la columna vertebral. También, disminuye el riesgo de aparición de otros problemas como el labio leporino, el paladar hendido y algunas cardiopatías congénitas graves.
Por todo ello, en caso de embarazo planificado, es recomendable que la futura madre acuda a su médico, que le indicará el mejor momento para empezar a tomar este suplemento así como la cantidad.

¿Cuándo hay que empezar a tomarlo?

Lo ideal es que se empiece a tomar antes del embarazo (durante el llamado periodo "periconcepcional") y siempre bajo supervisión médica. Se estima que es necesario que una mujer embarazada ingiera diariamente 600 μg/día

¿Todas las mujeres deben tomar la misma dosis de ácido fólico?

No. Las mujeres con mayor riesgo de tener un niño con espina bífida deben tomar dosis mayores. De igual forma, si la futura madre ha tenido un hijo anterior con esta malformación, toma medicamentos como carbamacepina o ácido valproico para la epilepsia o tiene alguna enfermedad por la que necesite tomar metotrexato (por ejemplo, artritis reumatoide) necesitará una dosis específica que le indicará su médico.

¿Qué alimentos contienen ácido fólico?

El mayor aporte de ácido fólico proviene de las verduras y frutas y, en menor medida, de productos ricos en hidratos de carbono como el pan o la pasta. El consumo de estos alimentos no exime de tomar suplementos de acuerdo con las recomendaciones de su médico.

Alcohol durante el embarazo

El alcohol produce daños graves e irreversibles al feto. El único consumo seguro de alcohol durante el embarazo es el CONSUMO CERO.

¿Afecta el consumo de alcohol durante el embarazo?

Sí. El consumo de alcohol durante el embarazo puede producir deficiencias físicas, mentales y motoras al bebé que le pueden afectar durante toda su vida, siendo una de las sustancias de abuso más peligrosas para el desarrollo fetal.
El consumo de alcohol aumenta el riesgo de aborto espontáneo y de parto prematuro. Los niños pueden nacer con rasgos faciales alterados (cabeza pequeña, maxilar superior pequeño, etc.) y malformaciones en el corazón, los riñones, el tubo digestivo, las extremidades, etc. Además, puede generar un retraso en el crecimiento y desarrollo psicomotor que puede ir desde moderado a profundo, pudiendo provocar problemas de hiperactividad, dificultad para memorizar, hablar o coordinarse. De hecho, el alcohol es la primera causa no genética de retraso mental.

¿Qué es el Síndrome Alcohólico Fetal?

Es el término médico que define el conjunto de alteraciones que pueden afectar a los bebés cuyas madres consumieron alcohol durante el embarazo. En realidad, este síndrome, propiamente dicho, aparece en los casos más graves. En la gran mayoría, se produce algunas de estas manifestaciones. Por eso se habla del "síndrome alcohólico fetal", en el primer caso, y de "trastornos relacionados con el síndrome alcohólico fetal" en los otros.

¿Por qué daña el consumo de alcohol al bebé si es la mujer la que consume?

El alcohol pasa directamente al bebé atravesando la barrera placentaria. Cuando una mujer embarazada bebe alcohol, al cabo de una hora ella y su bebé tienen la misma concentración de alcohol en sangre.

¿El consumo de alcohol daña a unos órganos más que a otros?

Puede afectar a todos los órganos. No obstante, el sistema nervioso y, en concreto, el cerebro, es más vulnerable al consumo de alcohol. También depende del momento en el embarazo en el que se produzca ese consumo y los órganos que se estén desarrollando en ese momento.

¿Existe algún periodo durante el embarazo en el que consumir alcohol pueda considerarse seguro?

No. Beber alcohol en cualquier momento del embarazo puede dañar al feto, aunque, en general, se considera que el primer trimestre de la gestación es un periodo especialmente vulnerable a todos los agentes tóxicos o dañinos para el bebé debido a que durante este periodo se lleva a cabo la mayor parte del desarrollo de los órganos del bebé.

¿Qué cantidad de alcohol puede considerarse segura durante el embarazo?

Ninguna. No existe un límite de consumo que sea seguro, por lo que el único consumo seguro de alcohol durante el embarazo es el CONSUMO CERO.

¿Existe alguna relación entre la cantidad de alcohol que se ingiere durante el embarazo y el efecto que produce sobre el bebé?

A medida que aumenta el consumo, se incrementa el daño. Los mayores problemas se producen en niños cuyas madres consumen alcohol de forma habitual. Sin embargo, el consumo ocasional de grandes cantidades, por ejemplo en los casos de borracheras, aumenta también la probabilidad de que el desarrollo del bebé se vea seriamente afectado.

¿Hay bebidas alcohólicas más perjudiciales?

El daño no depende del tipo de bebida consumido sino de la cantidad de alcohol ingerido y la frecuencia con que se realiza.

¿Se puede consumir alcohol durante la lactancia?

No. El alcohol pasa a la leche materna y es como si el bebé lo consumiera.
Todavía hay personas que creen que el alcohol aumenta la cantidad de leche materna y mejora su calidad. Nada más erróneo. El consumo de alcohol durante la lactancia podría reducir la cantidad de leche que la madre produce.

¿Puede tomar alcohol una mujer que quiere quedarse embarazada?

Si se está planificando un embarazo no se aconseja el alcohol, ya que puede producir disminución de la fertilidad y alteraciones del ciclo menstrual.
Además, suele ocurrir que, cuando la mujer confirma que está embarazada ya han transcurrido algunas semanas de embarazo, que son cruciales puesto que coinciden con las etapas iniciales del desarrollo embrionario del bebé en las que éste es especialmente vulnerable a cualquier agente perjudicial.

¿Qué debo hacer si ya había consumido alcohol antes de saber que estaba embarazada?

Lo más importante es no seguir consumiendo bebidas alcohólicas una vez confirmadoel embarazo. Es recomendable hablar con el ginecólogo o matrona con respecto a este tema y a otros hábitos que pueden suponer riesgos añadidos para su salud y la del bebé. Conocerlos ayudará a poder realizar las pruebas diagnósticas necesarias y a planificar las decisiones terapéuticas más adecuadas.
En España, existe un Servicio de Información Telefónica para la Embarazada (SITE: 91822 24 36) en el que se pueden realizar consultas sobre diversos factores de riesgo para el desarrollo prenatal.

¿Perjudica más el alcohol a los hombres que a las mujeres?

Sí. Aún incluso sin contar con las diferencias en el peso corporal entre hombres y mujeres (a menor peso corporal mayor daño), el alcohol alcanza en las féminas mayores concentraciones en sangre que en hombres. Ello se debe a la mayor proporción de grasa/agua en la mujer que hace más difícil la dilución del alcohol, y a que tienen también niveles más bajos de la enzima alcohol deshidrogenasa que participa de modo fundamental en la metabolización del alcohol. 

Alimentación durante el embarazo

La dieta durante el embarazo debe ser equilibrada, tanto en cantidad como en calidad, para conseguir mantener un buen estado nutricional. Este es el decálogo que propone la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición para conseguirlo. 
  1. En cuanto a la ganancia de peso, se recomienda un incremento entre 6 y 12 Kg; las embarazadas con bajo peso deben aumentar más kilogramos pararecuperar su estado nutricional, mientras que las que comienzan con exceso depeso deben limitar su aumento (pero nunca debe ser inferior a 6 Kg).
  2. Nunca se deben realizar dietas excesivamente pobres en calorías, ya que éstas predisponen a un aumento de la formación de cuerpos cetónicos, unas sustancias que, en exceso, pueden provocar al feto daño neurológico. El embarazo no es momento para adelgazar. En todo caso, mejore la calidad de lo que come y elimine los "extras".
  3. Respete los horarios de comida: Realice de cuatro a cinco comidas diarias, esto evitará la formación de cuerpos cetónicos y que coma grandes cantidades de alimentos poco nutritivos.
  4. Pese a que la cantidad de hierro que aporta la alimentación no es suficiente y deben tomarse suplementos, aumente la biodisponibilidad de lo que come:
    • Recuerde que las carnes rojas tienen el doble de hierro que las blancas.
    • Aumente la absorción de hierro de legumbres y vegetales, acompañados de alguna fuente de vitamina C (zumo natural de naranja, pomelo, mandarina, limón).
    • Si toma infusiones (té, café) hágalo de 1 a 2 horas después de las comidas principales, ya que disminuyen la absorción del hierro de los alimentos.
  5. Ya que necesita un importante aporte de calcio, elija productos desnatados o semidesnatados que aportan los mismos nutrientes y menos grasa saturada que los enteros. Algunos ejemplos para cubrir las necesidades de calcio, sin excederse en calorías (diarias):
    • Leche semi o desnatada: 500 cc (2 tazas grandes)
      +
      Yogur desnatado: 125 g (1 envase)
      +
      Queso fresco tipo burgos: 50 g (1 tarrina pequeña)
    • Leche semi o desnatada enriquecida con calcio: 400 cc (2 tazas medianas)
      +
      Yogur desnatado: 125 g (1 envase)
      +
      Queso fresco tipo Quark: 100 g (4 cucharadas soperas)
    • Leche semi o desnatada enriquecida con calcio: 500 cc (2 tazas grandes)
      +
      Queso de barra bajo en grasa: 50 g (3 lonchas)
  6. Aumente el consumo de frutas y hortalizas. De este modo cubrirá la mayor necesidad que tiene su organismo en esta etapa en muchas vitaminas y minerales.
  7. Evite el "picoteo" entre horas, sobre todo de alimentos ricos en grasa y azúcares (azúcar común, bollería, pastelería, refrescos).
  8. Debido a que se desconoce qué cantidad de alcohol produce malformaciones fetales, la recomendación es alcohol cero. Recuerde que la cerveza sin alcohol aporta calorías extras.
  9. Circunstancias especiales. 
    1. En caso de náuseas y vómitos:
      • Disminuya el volumen de alimentos ingeridos (poca cantidad y los líquidos sin mezclar con los sólidos).
      • Fraccione la alimentación (comer menos cantidad pero más veces).
      • Evite los alimentos ricos en grasa.
      • En caso de reflujo, siga estas mismas indicaciones y evite comer en las horas previas a acostarse.
    2. Si padece de estreñimiento: Beba mucho líquido y consuma alimentos ricos en fibra (vegetales, frutas, cereales integrales).
  10. Recuerde que es fundamental emplear un suplemento de ácido fólico desde el comienzo de la gestación y cocinar con sal yodada. 

Colecho: ¿Es malo compartir la cama con el bebé?

La manera de dormir de los mamíferos se ha visto determinada, tras miles de años de adaptación, para garantizar su supervivencia. Los humanos, al ser muy dependientes durante el primer año de vida, tratan de estar cerca de su cuidador, casi siempre la madre. Ésta representa la fuente de alimento, calor, protección, consuelo y soporte a las necesidades del recién nacido.
El hecho de que el bebé se despierte con facilidad y llore porque tenga hambre o quiera contacto físico, disminuye el riesgo de que sufra bajadas del azúcar corporal (hipoglucemia) y asfixia (apnea). Por otro lado, la leche materna facilita que el niño coja el sueño, en parte debido a que contiene una sustancia (triptófano) que ayuda a dormirse.
En toda la historia de la humanidad los niños han dormido con sus padres. Esta práctica se llama colechocuando se comparte la misma cama. El contacto continuo favorece el desarrollo del vínculo afectivo, el bienestar del bebé, el desarrollo neuronal y la capacidad de respuestas adecuadas ante situaciones de estrés. Estudios recientes demuestran que la cercanía del niño y la madre facilita el mantenimiento de la lactancia materna y que ésta tiene un efecto protector frente al síndrome de muerte súbita del lactante. También se sabe que el colecho es más frecuente en los niños alimentados al pecho, que en los que reciben lactancia artificial.
Cuando el niño crece, va cambiando su manera de dormir. A medida que se hacen mayores, los bebés se despierten más por la noche (no menos, como muchos piensan). Cuando el niño tiene alrededor de un año de edad, el grado de desarrollo alcanzado por su cerebro le permite tener pesadillas que le despiertan asustado y a veces agitado. En ese momento, el niño busca refugio y consuelo junto a sus padres, en quienes tiene depositada su confianza afectiva. Hay que conocer los patrones normales de sueño para aceptarlos mejor. También hay que saber que no hay soluciones mágicas para evitar los despertares nocturnos y que el sentido común debe primar.
La decisión de dormir con sus hijos ha de ser una opción de los padres. Tal decisión va ligada a la cultura y a los deseos de cada familia sobre la relación con sus hijos. A los profesionales de la salud, médicos, pediatras y enfermeras les corresponde reforzar este tipo de práctica, dando información sobre ciertas circunstancias que pueden suponer un riesgo para los niños si se practica el colecho, principalmente entre los menores de 6 meses de edad.

Recomendaciones a la hora de dormir:

  • El bebé debe dormir siempre boca arriba.
  • Sobre una superficie firme, sin almohadones, cojines ni peluches. Ni en un sofá estrecho.
  • Evitar arropar al niño en exceso (mantas o frazadas gruesas).
  • No dormir en la misma cama si los padres fuman.
  • Tampoco se debe practicar colecho si los padres consumen alcohol, drogas o medicamentos que disminuyan su capacidad de respuesta.
  • Si concurre alguna de estas circunstancias, el niño no debe dormir en la cama de los padres, sino en la misma habitación con la cuna al lado de la cama o en una cuna tipo "side-car" (superficie independiente adosada a la cama de los padres).
Artículo elaborado por el Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría.
La información ofrecida en En Familia no debe usarse como sustituta de la relación con su pediatra, quien, en función de las circunstancias individuales de cada niño o adolescente, puede indicar recomendaciones diferentes a las generales aquí señaladas.